Para hablar de la importancia del café debemos
ceñirnos, principalmente, a términos económicos; y es que estamos ante una
bebida considerada como el motor económico de muchos países del trópico, siendo
además el segundo producto con el que más se comercializa a nivel mundial tras
el petróleo.
El Café es la segunda bebida más consumida en el mundo, después del agua. Así, aunque juntáramos el resto de industrias relacionadas con bebidas, serían incapaces de superar la producción de café. Esto nos hace ver dos cosas, primero, que muchísima gente depende de esta bebida a nivel económico, y segundo, que mucha gente es adicta a la misma; y es que la historia nos enseña que ya en sus orígenes que veía el café como una sustancia poco natural que podía entenderse incluso como una droga.
Aunque actualmente la producción más grande se realiza en países como Brasil, Vietnam o Colombia, en su origen nacía en Etiopía y Arabia. Fue justamente allí donde los imanes empezaron a usarla, pues se mantenían despiertos durante mucho tiempo pudiendo aumentar así sus oraciones.
Fue un emir, Khair Bey, quién comenzó a darse cuenta del poder adictivo que podía tener esta bebida en la gente, algo que interpretó como algo contrario al Corán, pues a los musulmanes no se les permite tomar ninguna sustancia que pueda intoxicar su cuerpo. Así pues, decidió prohibirla y cerrar los locales en los que se suministraba. Esto le condujo a una impopularidad tan sumamente grande que finalmente el café volvió a comercializarse.
En 1600 lo introdujeron en Europa. Era momento de que los europeos pudieran saborear esta deliciosa bebida que terminó por “enganchar” a un sinfín de personas.
En la actualidad, si bien es cierto que como hemos comentado es uno de los motores económicos más importantes a nivel internacional, lo cierto es que en muchos sectores se sigue viendo como una droga legal y peligrosa.
Su condición adictiva y tóxica se debe principalmente a la cafeína, un alcaloide que aunque también se presenta en otros productos (como el té o el chocolate) lo hace con mayor presencia en el café.
Los efectos tóxicos asociados a la cafeína son varios. Si bien es cierto que puede ser letal, hay que entender que esta letalidad se presentaría con cantidades bastante grandes, como 2 o 3 litros de café al día.
Lo cierto es que muchos aseguran que un consumo mesurado de la bebida puede ser beneficioso para el hombre, pues estimula la corteza cerebral y mejora el rendimiento intelectual. No obstante, un consumo abusivo puede crear efectos cardiovasculares con un incremento de la tensión arterial, aumento de la secreción ácida gástrica que puede derivar en pirosis o incluso efectos encógenos, relacionados con el cáncer de páncreas, entre otros.
El Café es la segunda bebida más consumida en el mundo, después del agua. Así, aunque juntáramos el resto de industrias relacionadas con bebidas, serían incapaces de superar la producción de café. Esto nos hace ver dos cosas, primero, que muchísima gente depende de esta bebida a nivel económico, y segundo, que mucha gente es adicta a la misma; y es que la historia nos enseña que ya en sus orígenes que veía el café como una sustancia poco natural que podía entenderse incluso como una droga.
Aunque actualmente la producción más grande se realiza en países como Brasil, Vietnam o Colombia, en su origen nacía en Etiopía y Arabia. Fue justamente allí donde los imanes empezaron a usarla, pues se mantenían despiertos durante mucho tiempo pudiendo aumentar así sus oraciones.
Fue un emir, Khair Bey, quién comenzó a darse cuenta del poder adictivo que podía tener esta bebida en la gente, algo que interpretó como algo contrario al Corán, pues a los musulmanes no se les permite tomar ninguna sustancia que pueda intoxicar su cuerpo. Así pues, decidió prohibirla y cerrar los locales en los que se suministraba. Esto le condujo a una impopularidad tan sumamente grande que finalmente el café volvió a comercializarse.
En 1600 lo introdujeron en Europa. Era momento de que los europeos pudieran saborear esta deliciosa bebida que terminó por “enganchar” a un sinfín de personas.
En la actualidad, si bien es cierto que como hemos comentado es uno de los motores económicos más importantes a nivel internacional, lo cierto es que en muchos sectores se sigue viendo como una droga legal y peligrosa.
Su condición adictiva y tóxica se debe principalmente a la cafeína, un alcaloide que aunque también se presenta en otros productos (como el té o el chocolate) lo hace con mayor presencia en el café.
Los efectos tóxicos asociados a la cafeína son varios. Si bien es cierto que puede ser letal, hay que entender que esta letalidad se presentaría con cantidades bastante grandes, como 2 o 3 litros de café al día.
Lo cierto es que muchos aseguran que un consumo mesurado de la bebida puede ser beneficioso para el hombre, pues estimula la corteza cerebral y mejora el rendimiento intelectual. No obstante, un consumo abusivo puede crear efectos cardiovasculares con un incremento de la tensión arterial, aumento de la secreción ácida gástrica que puede derivar en pirosis o incluso efectos encógenos, relacionados con el cáncer de páncreas, entre otros.
Beneficios y
Prejuicios
– Disminuye el dolor de cabeza.
La cafeína produce un efecto vasoconstrictor (disminución del diámetro de los
vasos sanguíneos dilatados). En muchos casos, la vasodilatación puede ser
motivo de dolor de cabeza.
–
Estimula el sistema nervioso central y otros órganos del cuerpo, por lo que disminuye la somnolencia, retarda
la sensación de fatiga, aumenta la sensación de bienestar y euforia y facilita
el trabajo mental, ya que agiliza el procesamiento de la información y mejora
la velocidad de reacción.
–
Le mantiene despierto y estimula el rendimiento mental. El café tiene un efecto estimulante por su
composición química y la cafeína, la cuál es su ingrediente activo más
importante.
–
Puede disminuir el riesgo de algunas enfermedades. La capacidad antioxidante del café puede
detener los radicales libres y así detener el deterioro de las células, por lo
que su consumo está asociado a una menor incidencia de cáncer, mal de Parkinson
y enfermedades cardiovasculares.
–
Mejora el rendimiento atlético. En atletas de alto rendimiento ó deportistas
recreativos, podría ser benéfico en dosis adecuadas para mejorar el
rendimiento, ya que la cafeína aumenta la contractibilidad muscular.
Riesgos
del consumo excesivo:
-Ansiedad
y sueño. El café también causa insomnio en algunas
personas, mientras que ayuda a otras a tener un sueño más profundo. También
puede causar ansiedad e irritabilidad, en personas con un consumo excesivo de
café, e incluso retraimiento en otras formas.
-Colesterol. Un estudio ha demostrado que el cafestol, una
sustancia que está presente en bebidas de café hervidas, aumenta
considerablemente los niveles de colesterol, especialmente en mujeres. El café
filtrado sólo contiene trazas de cafestol.
–
Puede llegar a afectar en embarazo y menopausia. También tiene efectos género-específicos, en
algunas afectadas con síndrome premestrual aumenta los síntomas, y puede
reducir la fertilidad en mujeres.También puede aumentar el riesgo de
osteoporosis en mujeres postmenopáusicas, y puede haber riesgos para el feto si
una mujer embarazada bebe 8 ó más tazas al día (1,4 litros o más).
La pregunta que nunca falta ¿En realidad el
café quita el sueño?
La mayoría de las personas culpan al café de
que no los deja dormir, y por eso evitan tomarlo hacia el final del día. Todos
sabemos que el café nos reanima durante el día y conocemos su efecto inmediato
de mantener despierta nuestra atención. Esto puede significar que tardemos más
en dormirnos, pero los estudios efectuados demuestran que la fase de ensoñación
del sueño no se ve afectada.


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